La Inquisicion, Una Tragedia Espanola 2012

La Inquisición, Una Tragedia Española

2012

Historia, Religión
Duración: 77 minutos

Imagen de previsualización de YouTube

El Documental analiza una etapa de más de tres siglos en la que los inquisidores tenían autoridad para “luchar contra las desviaciones católicas” con todos los medios a su alcance. En el siglo XII, el Papa Inocencio III había iniciado una cruzada en el sur de Francia contra la doctrina albigense, considerada una herejía por la Iglesia Católica. Años después, esta lucha contra los herejes cristaliza, bajo el papado de Gregorio IX, en la bula Excommunicamus que dictaba las normas que debían seguir los inquisidores, fundamentalmente dominicos, para acabar con las desviaciones doctrinales. Había nacido oficialmente la Inquisición. Los inquisidores, nombrados directamente por el Papa, gozaban de la misma autoridad para juzgar a cualquier ciudadano, incluidos príncipes y nobles. Contaban con una especie de consejo, formado por clérigos y laicos, para que les ayudaran a dictar un veredicto. Les estaba permitido encarcelar testigos sobre los que recayera la sospecha de que estaban mintiendo. En 1252, el Papa Inocencio IV autorizó la práctica de la tortura para extraer la confesión de los sospechosos. Hasta entonces, este procedimiento había sido ajeno a la tradición canónica.

  , , , ,

  • Pedrozza

    ¿Cómo pudo ser posible?
    UNA de las paradojas de la historia es que algunos de los peores crímenes cometidos contra la humanidad, solo igualados por los de los campos de concentración del siglo XX, fueron perpetrados por frailes dominicos y franciscanos de dos órdenes religiosas que pretendían estar dedicadas a predicar el mensaje de amor de Cristo. Es difícil comprender cómo una iglesia que apoya las palabras inspiradas de que “todos los que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo, han de padecer persecución” pudo ella misma convertirse en perseguidora. (2 Timoteo 3:12, Torres Amat, versión católica.)

    ¿Cómo pudo ser posible eso?
    En primer lugar, fueron las enseñanzas católicas lo que lo hicieron posible. Pero ¿cómo? Pues bien, se puede resumir con las famosas palabras del católico “San” Agustín: “Salus extra ecclesiam non est” (No hay salvación fuera de la iglesia). El libro A History of Christianity (Una historia del cristianismo), escrito recientemente por Paul Johnson, dice acerca de Agustín: “Él no solo aceptó la persecución, sino que se convirtió en un teórico de esta; y sus defensas fueron las que más adelante sirvieron de apoyo a todas las defensas de la Inquisición”.
    En el siglo XIII, “santo” Tomás de Aquino, llamado el “Doctor angélico”, abogó a favor de la pena capital para los herejes. The Catholic Encyclopedia explicó esto de la siguiente manera: “Los teólogos y juristas, hasta cierto grado basaron su actitud en la similitud que hay entre la herejía y la alta traición”. La misma publicación admite que “no puede haber duda alguna, por lo tanto, de que la Iglesia se arrogó el derecho de coaccionar físicamente a los apóstatas declarados”.
    El “derecho” de la iglesia de torturar y quemar a los herejes fue, en efecto, una horrible consecuencia de las doctrinas sin base bíblica del infierno y el purgatorio. La iglesia torturó en el nombre de un Dios a quien, de modo blasfemo, representó como un torturador. (Compárese con Jeremías 7:31; Romanos 6:23.)
    La otra razón que hizo posible la Inquisición fue el profundo envolvimiento de la iglesia en la política. La sociedad de la Europa medieval era, de hecho, una sociedad totalitaria en la que la Iglesia y el Estado, a pesar de su frecuente rivalidad, unían sus fuerzas en contra de cualquier persona que tuviera la osadía de criticar a sacerdote o príncipe. De esta relación adúltera nació la Inquisición. La enciclopedia francesa Encyclopædia Universalis dice: “La Inquisición nunca hubiera realizado su cometido sin la colaboración de las autoridades civiles que proporcionaban los recursos y ejecutaban las sentencias”.
    Esto no significa que los protestantes estuvieran libres de culpa. Los registros históricos neutrales indican que a veces los protestantes eran tan intolerables como los católicos. Ellos también cometieron horribles atrocidades en el nombre de Cristo, aun quemando a disidentes en la hoguera, frecuentemente con la ayuda de las autoridades seglares. Las atrocidades de los protestantes fueron posibles por las mismas razones: Los protestantes también son parte de un sistema religioso que incluye en su teología la doctrina sin base bíblica de tormento eterno infligido por Dios, y que ha mantenido por siglos una relación espiritual impura con las autoridades seglares.